tablero de poleana poliana

Poliana, el juego de mesa que consiguió salir de la cárcel [Crónica]

Por fin la historia de cómo se inventó la poleana

La poleana es un juego misterioso desde su origen, en torno a él se cuentan las más extrañas leyendas y muchísimos hechos de sangre, hay gente que cree que este juego está maldito, yo soy de una opinión completamente opuesta, creo que es un juego noble que por su origen, está rodeado de una aura pesada, aura que crean los jugadores pero en la que no participa el juego.



Hoy en exclusiva El Tepitazo Blog les trae el verdadero origen de la poleana, pudimos acceder a esta información gracias a unos archivos viejísimos que Juan Pérez compró junto con un libro usado que consiguió en la calle de Donceles, CDMX. Le cedo la palabra a Juan para que él nos platique cómo fue que encontró esos papeles.

El Mercader de Libros

Hace como un año y medio tuve a bien asistir a un evento que el Gobierno de la CDMX organizó en la plancha del Zócalo, más concretamente “La Feria Internacional del Libro del Zócalo” que se llevó a cabo del 12 y hasta el 22 de Octubre de aquel 2017.

Si bien yo asistí con la intención de ampliar mi pequeña biblioteca con algunos títulos interesantes y que ya no se encuentran en catálogo, por desgracia no encontré mucho; un par de libros que tenían títulos interesantes y por los cuales estoy seguro que pagué de más; los vendedores de libros usados también deben de ganar.

Ya estando ahí recordé que en la calle de Donceles hay varias librerías de viejo en las que probablemente podía conseguir algo para llegar a casa con más material, así que me dirigí hacia  Palma y de ahí doblé en Donceles.

Empecé a recorrer las librerías de la calle; “El Laberirio“, “La Librería de Viejo” (que nombre más original para una librería de viejo), “Los hermanos de la hoja“, “Librería Inframundo” y “El Gran Remate“, pero fue en “El Mercader de Libros” en donde el encargado me obsequió algo que terminaría informándome en otro sentido, a efectos de nuestra actual entrada: La Poliana (o “Poleana”) pero no nos adelantemos…

Luego de recorrer varias librerías algo llamó poderosamente mi atención; fue en un ejemplar de “Memorias de España 1937” un libro de Elena Garro, esposa de Octavio Paz, este libro me interesaba hace años porque leí en una reseña que lo había escrito con gran desenvoltura y falta de prejuicios, eso, para un libro de la época era digno de buscar.

Al pagar, el encargado de “El Mercader de Libros” me comentó que la parte posterior de la obra que estaba adquiriendo venía dañada y fue tan amable de obsequiarme un puñado hojas que habían llegado en el mismo paquete que “Memorias de España 1937” y que suponían eran de la época, fue muy claro al explicarme que esas hojas sueltas tenían anotaciones hechas a mano y era parte de lo que parecía un diario.

el mercader de libros
Librería “El Mercader de Libros” en la calle de Donceles

El Escritor del pasado y sus interesantes notas

Una vez llegué a mi casa (que es la de todos ustedes) le eché un vistazo rápido al libro, pero lo que verdaderamente atrapó mi atención fue el fragmento de diario que me había obsequiado el encargado de la tienda, él había interpretado correctamente aquellos papeles suponiendo que eran parte de un diario, aunque luego de leerlas y releerlas no sé si formarían parte dé o si son un complemento a.

Las amarillentas hojas tienen ya ese olor tan característico de las librerías de viejo, que por si usted, amable lector, no lo sabía, es el olor del papel en descomposición, por esta misma razón había que tratar con cuidado las hojas, al leer la mitad de la primera, me di cuenta de lo que tenía en las manos: parte de las impresiones de un ex-reo del Palacio Negro de Lecumberri, anotaciones sueltas sobre algunos presos famosos, sus comportamientos, manías y mañas y también, una detallada crónica de cómo el autor creaba un juego con el que se podía pasar el rato e inclusive los guardias llegaron a apreciar y sí, adivinó usted, el juego en cuestión es La Poliana o “Poleana“.

Aquellos interesantes papeles no contienen nombre del autor o alguna fecha de escritura, lo que es una lástima porque no puedo darle el crédito a la persona real y me tendré que conformar con dárselo al personaje, que a efectos de nuestra entrada será: “el escritor del pasado” si les parece bien. He podido ubicar más o menos una época en la que este personaje estuvo en Lecumberri y a qué se dedicaba gracias a los personajes que cita y a algunos comentarios que lanza, propios de un lenguaje especializado.

Ubicando al autor

He podido determinar que nuestro escritor del pasado estuvo dentro del Palacio de Lecumberri entre los años de 1939/1940 y hasta 1951 el límite inferior (1940) lo determiné gracias al siguiente fragmento:

Ha llegado Mercader, el hombre que mató a Trotski, no habla, se limita a sobrevivir aunque es de muy buen plante, va a estar como 20 años aquí por un homicidio político, no he tenido oportunidad de hablar con él, esperaré un par de semanas para conocer su carácter a partir de su desenvoltura y convivencia general, aunque parece ser buen mozo.



Ramón Mercader, asesino de León Trotski ingresó a la prisión de Lecumberri en agosto de 1940, recibió una condena de 19 años que cumplió hasta el final a pesar de la intervención de Stalin para liberarlo, de este modo determinamos que por lo menos antes de agosto  de 1940, nuestro escritor del pasado ya se encontraba en Lecumberri.

presos en lecumberri
¿Alguno de estos señores será nuestro autror?

Otra cosa que podemos notar a lo largo de todos sus escritos es que seguramente fue una persona bien escolarizada; su uso de las palabras, la ortografía y su caligrafía lo demuestran, además de notar que estaba bien informado; “homicidio político” y resaltar en él un modo de proceder precavido: “esperaré un par de semanas para conocer su carácter a partir de su desenvoltura y convivencia general…“, todas características de una persona más bien letrada, continuemos con la determinación del límite superior (1951).

Determiné este año basado en dos fragmentos de sus escritos, en el primero se refiere a William Burroughs y en el segundo se lamenta “no tener su suerte“, este segundo fragmento también nos deja claro que está pronto a salir en libertad y además veladamente nos pone en la pista de qué delito cometió y por el cuál, estuvo purgando pena en Lecumberri, a continuación proceso a replicarlos íntegros:

Hace poco más de seis días llegó un escritor americano que mató a su esposa jugando a ser Guillermo Tell […]

Y el segundo fragmento:

Si bien tengo la libertad muy próxima, me hubiera gustado no perder tanto tiempo en este sitio, lamento mucho no haber tenido la suerte del Guillermo Tell americano, duró a penas trece días detenido por un homicidio culposo, parece ser que si tu abogado es Bernabé Jurado, balear a una persona es menos grave que arrollarla; aunque en ambos casos te encuentres bajo los influjos del alcohol.

William Burroughs fue un gran escritor americano que llevó una vida llena de frenesí, drogas, alcohol y muchos problemas con la ley. Llegó a México en 1949 escapando de la justicia en Texas y en 1951 estuvo 13 días preso en la cárcel de Lecumberri, acusado del asesinato de su esposa Joan Vollmer, su abogado (mencionado con nombre y apellido por nuestro escritor del pasado) Bernabé Jurado, también conocido como “El abogado de los tramposos” consiguió sacarlo “demostrando” que todo había sido un accidente, aunque es bien sabido que fue una imprudencia.

Del último fragmento podemos inferir que nuestro escritor del pasado atropelló (y seguramente mató) a alguien, conduciendo bajo los efectos del alcohol y aunque he investigado mucho, no hay registro alguno de un atropello en 1939/1940 que cumpla esas características y que pudiera darnos más pistas sobre la identidad del autor de las notas, seguramente nunca lo sabremos.

Si bien todo esto es interesantísimo y seguramente más adelante publiquemos en El Tepitazo algo más, relacionado con estas hojas, algo así como el 30% de las mismas están dedicadas al juego que nos ocupa hoy día, la Poliana o Poleana, sus reglas, sus por qué’s, cómo nació y cómo se consolidó, atienda bien a las siguientes líneas, querido lector porque es interesante y revelador.

El Origen de la Poliana o Poleana

poleana poliana
Una partida de Poleana en un tablero moderno

En cualquier lugar que uno busque el origen de este juego, encontrará que es vago e impreciso, unos dicen que nació en el penal de Santa Martha Acatitla, otros que es de origen Colombiano y otros que su origen tiene como raíz un juego que la compañía Parker Bros sacó tomando como base uno que se describe en el libro homónimo “Pollyanna” escrito por Eleanor H. Porter en 1913, por increíble que parezca, he llegado a la conclusión de que todos tienen un pedazo de razón.



Para entender mejor el origen de la Poliana o Poleana, transcribiré un fragento de las anotaciones de nuestro escritor del pasado e iré desglosando poco a poco las mismas, sin embargo invito al lector a no olvidar lo que ya determinamos anteriormente:

    • El escritor del pasado estuvo en Lecumberri entre 1940 y 1951
    • Era una persona escolarizada
    • Su delito fue atropellar a alguien bajo los influjos del alcohol
    • Era una persona precavida y bien informada

Cada uno de estos puntos serán de vital utilidad a la hora de comprender cómo se dio todo, ya que el complemento psicológico que nos brinda la Poliana es esencial para el éxito del juego, pero no nos adelantemos.

Origen de la Poliana o Poleana, parte 1 – Necesidades a cubrir

El tiempo aquí transcurre más lento o más rápido que en libertad, depende de lo que suceda a tu alrededor, cuando todo está en calma es pausada mi existencia terrenal, sin embargo la mental se acelera furiosa, me lleva hasta aquel momento en el que una mala decisión me llevó a cambiarlo todo y aún antes de eso […] a veces pienso cómo escapar y qué sucedería en caso de tener éxito en esta empresa* […]

Cuando algo sucede; por ejemplo una riña, una revisión o sencillamente un guardia aburrido, mi existencia terrenal se acelera provocando que las horas se conviertan en minutos, sin embargo, mi existencia mental se aletarga y se vuelve primitiva, lo único en lo que pienso es en sobrevivir […]

*Nota del transcriptor: se define como “empresa” a cualquier acción o tarea que entraña esfuerzo y trabajo, en este caso, el autor se refiere a la “empresa de escapar de prisión“.

Más adelante en las notas:

No puedo quejarme, los guardias son tajantes pero educados, yo no les respondo con majaderías y ellos toman buena nota de eso, me dejan conservar un pequeño lápiz y han llegado a regalarme hojas que desprenden del cuaderno de visitas del edificio gubernamental, he notado que ellos se aburren mucho y será porque están presos igual que nosotros aunque sin haber cometido delito alguno, algo me dice que si soy capaz de crear una distracción que no viole las normas, los policías estarían encantados, igual que los presos […]

Notamos a nuestro escritor del pasado melancólico y ya establecido, por lo que dice ya vivió las altas y las bajas de una prisión, si bien es algo fatalista en sus dichos, también podemos notar que tiene bien claros dos asuntos: no te metas con los guardias y haz algo para no aburrirte tanto, les transcribí esta parte porque aquí es donde considero que nace la Poliana. Continuemos.

Estuve trabajando en el diseño de un tablero en el que dos personas pueden matar el tiempo intentando alcanzar la casilla de salida, tomé como base el tablero de ajedrez que a veces usan los muchachos para pasar el rato, en la esquina superior izquierda (A8 visto de frente) está la casilla de salida del jugador uno, y por el contrario, en la casilla inferior derecha (H1), está la casilla de salida del jugador 2, hemos determinado solo dos reglas:

  1. El jugador 1 solo puede desplazarse por las casillas blancas y el jugador dos sólo podrá desplazarse por las casillas negras.
  2. Si el dado cae en doble seis, el jugador gana un tiro extra o la posibilidad de regresar a su oponente a la casilla de salida.

De las primitivas reglas explicadas por nuestro autor, podemos sacar muchísima información para comprender a la Poliana como un juego de mesa:

  • La estructura “cuadriculada”, ya que tiene de origen un tablero de ajedrez.
  • El doble 6 fue relevante desde el principio y se mantuvo siempre.
  • El concepto “regresar al oponente a la salida” también estuvo contemplado desde el inicio.

No hay más datos de cómo se movían a través del tablero, me refiero a si en diagonal, recorriendo casilla a casilla en una especie de “serpiente” o como les diera la gana y se sobrentiende que usaban solo una ficha, comprensible cuando uno analiza el concepto de competencia “uno a uno” otro dato curioso: era solo para dos jugadores.



Vamos a continuar en lo que cronológicamente determiné como “lo siguiente” ya que como les decía, no hay fecha o forma alguna de saber a ciencia cierta la secuencia, sin contar con que las hojas son de varios tamaños, algunas están cortadas por la mitad, algunas escritas y diagramadas en orientación horizontal, etcétera, dicho esto; procedo…

Pablo es buen compañero de juego, tiene paciencia y hace comentarios útiles, por ejemplo ayer mismo me dijo “oiga parce, y si en vez de una corcholata usamos dos por jugador”, me pareció interesante su aportación y la incluí, esto alargó el tiempo de juego considerablemente, al grado de que antes de llegar a concluír una partida había llegado el momento de los alimentos, fueron casi noventa minutos que se pasaron volando, el juego de la poli a partir de hoy, se hará con dos fichas por jugador.

Espero que usted, querido lector, haya notado ese (no tan) sutil elemento que nos ayuda a determinar por qué la Poliana tiene algo de Colombiano y me refiero a los aportes de “Pablo” (del que no hay más información que su nombre), doy gracias de que nuestro escritor del pasado haya decidido ser tan literal a la hora de citar personas, de no ser por eso, el “parce” hubiera quedado en el olvido y esas aportaciones de una mente colombiana a este juego mexicano nunca se hubieran podido confirmar.

También podemos inferir gracias a Pablo, que jugaban con corcholatas de refresco, es muy viable que eso haya sido así, ya que si recordamos bien, fue en 1892 que William Painter (Irlanda) patentó este tipo de tapón para las botellas, así que en 1940 estarían más que consolidadas.

Hasta aquí no tenemos claro cómo evolucionó el juego salvo que ya eran dos fichas por persona y que lo llamaban “el juego de la Poli” dato vital que le da la primera parte del nombre a “Poliana” la segunda parte está por venir.

Continuo con las anotaciones cada vez más concretas y reveladoras, lo que sigue considero yo, es la aportación más grande a este juego hasta ese momento: las casas y cómo consiguieron ampliar el número de jugadores debido a la popularidad del mismo.

Hoy por la noche platicando con un compañero de pabellón, me comentó que el juego de la poli le estaba ayudando a mantenerse tranquilo durante las horas de ocio ya que él no pudo acceder al taller de manualidades por no tener recursos para “ganarse” un lugar, sus palabras exactas fueron:

“Mano, me siento como en casa cuando estoy jugando con el de la poli y al mismo tiempo sé que estoy aquí preso queriendo escapar, lo bueno es que jugando se me quitan esas ganas porque cuando escapo en el juego, es como si escapara en la realidad.”

Voy a probar nombrar al punto de partida como “casa” para ver si de ese modo los jugadores se sienten más identificados, haciendo una analogía del tablero contra la realidad, se puede decir que uno está escapando del tablero hacia la libertad, sirve para guardias y para presos por igual.

Del texto anterior podemos sacar un par de datos: había un punto de partida al que el autor decidió nombrar como “casa” para que todos se sintieran identificados con la similitud entre esa casa y su actual situación y el tablero fuera esa lucha por salir corriendo de ahí, brindándole al jugador un “escape mental” de la prisión, también comprendemos más de la forma en la que los jugadores vivían las partidas, iba más allá de “matar el tiempo” los estaba ayudando con el encierro y como dijo nuestro autor del pasado: “sirve para guardias y para presos por igual”, vea usted por qué.

Hoy sucedió algo muy curioso, nos encontrábamos jugando una partida del juego de la poli cuando se acercaron tres oficiales, uno de ellos, el de mayor rango dijo:

“Ya sé que con ese tablero juegan a escaparse de la cárcel, cabrones, y también sé que algunos de mis guardias han estado perdiendo el tiempo aquí con ustedes, la cosa es… ¿Cuándo me van a mostrar las reglas? yo también quiero jugar.”

Lo que entendí fue: “yo también quiero escapar”, sobra decir que inmediatamente nos dimos a la tarea de explicarle el juego al oficial, del que prefiero omitir su nombre ya que si este papel cae en manos equivocadas, podría ocasionarle un problema, el oficial me prometió ayudarme para tener acceso al taller de maderas, en el que según me dijo, podrían crear un tablero “como dios manda”.

Por lo pronto, he notado que la idea de “escapar” se ha vuelto muy popular, he notado también que el nombre del juego no molesta a los policías y sobretodo, he notado más tranquilidad entre los compañeros que juegan, salvo claro, los ansiosos que están esperando turno para medirse con los mejores, hasta hoy, se ha replicado mi tablero en dos pabellones más y sé gracias a los guardias que les ha gustado mucho la idea.

Hasta aquí es impresionante lo que este hombre estaba creando; ideas, conceptos, pruebas, cooperación, tranquilidad y viralidad… ¡Entre 1940 y 1951! como he venido diciendo, los detalles de cómo evolucionó el tablero no los conocemos ya que en los diagramas aparece un tablero de ajedrez pintado de blanco y negro, sin embargo lo que sigue, hace que esa vaguedad se esfume ya que hay más detalles del tablero, que es lo que nos interesa en segundo término.



El oficial <Nombre borrado> cumplió su promesa y me llevó al taller de maderas, ahí varios de los presos ya conocían el juego de la poli y me ayudaron con gusto a hacer uno, la idea original era pasar el dibujo del tablero de papel a una tabla de pinotea, luego cortarla, lijarla y grabar con calor los números, no sería posible barnizarla ya que estaban prohibidos los solventes en el área, pero con eso sería suficiente para contar con un tablero en condiciones.

Grande fue mi sorpresa cuando antes de iniciar con el traspaso de la información del papel a la madera, el oficial <Nombre borrado> dio un paso al frente con una idea que terminaría de redondear el juego, quiero ser fiel a la verdad al citar en esta memoria sus palabras, el oficial dijo:

“El otro día durante la hora de visita, escuché a la esposa del preso Julián Aceves hacerle una sugerencia que me pareció sensata, la mujer le dijo que sería posible replicar el mismo tablero en horizontal si quitábamos dos casillas laterales… que en vez de dieciocho sean dieciséis y con eso se ajusta el tablero para cuatro jugadores ¿Qué dicen?”

Al momento de escribir estas líneas, no entiendo cómo dicha idea no surgió antes, supongo que estuvimos tan enfrascados en el deseo de ganar una partida, que nunca nos planteamos la posibilidad de que el juego pudiera ser para más personas, así que ahí mismo con la sugerencia expuesta por el oficial, el tablero cuadró perfectamente, si bien perdía dos casillas por lado, ganaba dos jugadores y sus casas, así que hicimos la prueba en la tabla de pinotea.

El siguiente fragmento aunque breve, es importante ya que da luz al asunto del nombre definitivo:

Mientras uno de los talleristas cortaba la madera con un pequeño arco y serrote, me atreví a preguntarle al oficial <Nombre borrado> más detalles del comentario que terminó por determinar el destino del tablero, al respecto me comentó que la señora lleva por nombre “Ana“, que tuvo la oportunidad de ver el juego en una visita que le hizo a su marido y comentó algo como “si unen dos tableros, podrían jugar cuatro personas“, no me supo dar más detalles y el apellido de la señora lo omitió por obvias razones, es una lástima porque hizo un gran aporte.

El texto prosigue con una descripción de la elaboración del primitivo tablero y algo aún mejor, la definición del nombre final del juego, entiéndase como “juego” el conjunto de tablero + reglas, pero no quise continuar sin que todos entendamos bien lo que sucedió aquí.

Hacerlo de cuatro jugadores fue idea de una señora de nombre “Ana” y el tablero “original” era de  papel y de 16×18 casillas (las 18 eran laterales) lo que nos indica que en algún punto del camino abandonaron el 8×8 que les brindó originalmente el tablero de ajedrez ¿Por qué? Tal vez nunca lo sabremos con certeza, aunque después de haber leído varias veces las hojas de nuestro escritor del pasado, llego a la conclusión de que fueron mejoras que implementaron sobre la marcha, como si entre todos; creador, compañeros presos, oficiales y hasta algún familiar de los presos, fueran armando poco a poco el tablero y sus reglas, increíble.

Respecto al nombre tenemos lo siguiente:

[…] los muchachos estaban muy sorprendidos cuando vieron el tablero para cuatro jugadores, la primer partida duró casi dos horas y media o lo que es lo mismo: doscientos diez minutos, que en realidad se sintieron como veinte minutos, cuando me preguntaron quién hizo el tablero para cuatro jugadores, les conté la misma historia que el oficial <Nombre borrado> me contó a mí, uno entre risas sugirió que le cambiáramos el nombre al juego por “la Ana” ya que el juego de “la poli” era otro, de dos jugadores solamente, a mí me gustaría bautizarlo de otro modo, he pensado en “escape” pero aquí es peligroso usar esa palabra, si alguno de los guardias me oyera diciendo “¿Nos echamos un escape?” seguro termino en la celda de castigo un mes y casi sin comer […]

Hojas más adelante el autor hace anotaciones y se refiere brevemente al nombre:

[…] en los bloques uno, dos y tres la mayoría le dicen “el de la poli” y en el bloque cuatro, que es en el que todavía se encuentra Julián, el esposo de Ana, sí le dicen “la ana”, usan expresiones como “vamos a jugar una ana” y en honor a la verdad se siente cómodo el nombre, es raro este fenómeno pero en un lado de la prisión le dicen de un modo, en el otro lado le dicen del otro y sin embargo todos están hablando de lo mismo, ese par de denominaciones me hacen recordar un libro que leí hace varios años, en él habían dos personajes: Polly la tía y Anna, la sobrina.

Por lo que podemos inferir con cierto grado de certeza que de ahí viene el nombre “Poli-Ana” que más tarde seguramente por algún error fonético, se convirtió en “Poleana“, aunque no totalmente, ese mismo fenómeno de la cárcel de Lecumberri sigue sucediendo, hay quien la llama de una y de otra forma indiscriminadamente y ambos hablan de lo mismo.



Conclusión:

Es por todo lo anterior escrito que podemos confirmar que: la Poliana o Poleana se inventó en México, en la cárcel de Lecumberri, entre los años 1940/1942 por un mexicano ayudado de un Colombiano, varios guardias,  muchos presos (directa o indirectamente) y la esposa de uno de los presos, de ahí muy seguramente salió a Santa Martha Acatitla cuando cerraron Lecumberri en 1947 y se popularizó rápidamente debido a que la gente disfruta pasar el rato jugando, en palabras de nuestro escritor del pasado:

Con el tablero se consigue acelerar la existencia terrenal y mental sin la necesidad de una riña (terrenal) o el aburrimiento atroz del encierro (mental).

Y me encanta la referencia porque así es la Poliana, un juego que nació en prisión y se popularizó gracias a su misma naturaleza, muestra de lo que una mente vivaz es capaz de hacer cooperando con su entorno, un juego que si lo pensamos bien, no trata del escape de prisión sino de la vida en prisión, los guardias cumpliendo su trabajo de “retacharte” si te quieres “pasar de vivo” y los presos cuyo mayor anhelo es estar en otro lado pero sin olvidar que unos y otros son humanos y que llegado el momento, pueden trabajar unidos para crear algo que trascienda las barreras del tiempo, los idiomas, las clases sociales, las nacionalidades y todas aquellas que pretenden hacernos diferentes unos de otros…

Cuando juegas poliana considérate un ser humano, ni más ni menos.

Juan Pérez.

Bibliografía.

11 comentarios

  1. Buen cuento, toda una historia para hacer que el jueguito cumpla con todas las leyendas, lastima que no sea así y su origen no sea en México aunque es aquí donde se popularizó.

    1. Todo apunta a que sí es de origen mexicano, aunque en algunos lugares se mencione (sin ahondar) que es de origen colombiano, no hay registros de tal cosa, si tienes info al respecto, staría bien que nos la pasaras, podríamos checarla y si resulta ser cierta, actualizar el post. Saludos!

  2. Muy interesante. Yi tengo muchos años trabajando en el sistema penitenciario, y conozco el juego. Por cierto, es de verdad altamente adictivo. Hay hasta torneos donde se apuestan fuertes cantidades.

    1. Gracias por pasar a comentar, Rubén! Si quieres contar alguna historia del sistema penitenciario (que has de haber visto cada cosa) estamos a la orden, te mando un saludo!

  3. Buena historia, pero bastante forzada (me recordó una película argentina llamada el juego de arcibel que trata justo de un juego inventado en la cárcel).
    Sin evidencia de las cartas ni citas a personas reales esto no es más que ficción.
    Hace falta ver el parchís, ludo, parqueés y demás variantes de su familia para saber que el juego fue importado a México con sus variantes y jergas (cantón etc..)
    Igual se ha impregnado tanto en la cultura carcelaria y de barrio que ya los representa.

  4. Hay alguna forma de conocer, al sujeto que tiene las páginas del diario originales, de verdad quisiera conocerlo Ya que al autor del juego no sería posible

    1. Hola David, toda la historia es inventada, no existen esas páginas del diario, todo se inventó para darle contexto a la historia, un clásico de este blog. Te mando un saludo!

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