tablero de poleana

Poleana, sorpresas, anécdota y más [Parroquial]

Sorpresas en El Tepitazo

Como cualquier niño o joven de la colonia Morelos, uno aprende a convivir con todo el mundo sin importar si estuvo preso; si se dedica a la uña, si trabaja en los puestos o si se gana la vida en el frontón de “las aguilitas” o “el calles”, aquí todos somos banda hasta que se demuestre lo contrario y de todos se puede aprender algo, ya sea bueno o no.



En mi caso, una de esas personas que estuvo en la cárcel, me enseñó este entretenido juego: la poleana, entre “vas pa´tr’as” y “dieeente de venado” gasté horas y horas con mis buenos amigos, me considero una persona afortunada por haber tenido a esos weyes acompañandome durante mi infancia y gran parte de mi juventud, de hecho, hoy día todavía nos saludamos con cariño y cada que veo a alguno de esos carnales recuerdo aquellas madrugadas en las que acompañados de una buena cerveza y un par de cigarros, reíamos por horas cuando alguno se apendejaba y: “vas pa´tr’as”.

¿La poleana cooperó en mi desarrollo adulto?

Al paso del tiempo es sencillo concluir muchas cosas, si lo que estudié de verdad era lo que quería, si cambiar de casa fue una buena opción, si mejor no hubiera dejado tal trabajo y decisiones menos relevantes también; si perdí tiempo jugando fútbol o lo invertí, que para qué le contesté feo a aquel maestro que sólo quería mi bien y si la poleana ayudó en algo en esa transición de joven a adulto, la respuesta a eso es: sí y les explico por qué.

Jugando poleana conviví mucho con mis amigos y nos alejó de actividades que pudieron haber afectado nuestra vida sin remedio, también aprendí a poner atención y enfocarme en lo que estaba haciendo, porque ya sabes, si no te pega alguno de los otros jugadores, te chinga un policía y “vas pa´tr’as”, así que entre el desmadre y las risas: al tiro.

También aprendí a tolerar la frustración mucho más de lo que creía posible y aprendí que me podía divertir mucho sin a penas moverme de una cubeta que agarraba de asiento, compartí y disfruté sanamente y entendí a esa gente que juega en la cárcel, en donde seguro que los días son mucho más largos y las horas más pesadas, la poleana seguro que es lo mejor que muchos de ellos tienen en su día y eso apuesto a que lo agradecen.

Así que si a todo eso le sumas que también se aprende a contar chingón con los dados y a crear estrategias para “salir de la cárcel” se convierte en un juego muy completo.



La sorpresa.

Todo este rollo tiene un objetivo, contarles que El Tepitazo Blog, está gestionando adquirir unas cuántas poleanas para ayudar a una persona que cayó en fresco bote, que está más que preso, en una situación difícil y se acercó a nosotros con la intención de vender artesanías de madera que hace en el taller que tiene en la calle de la amargura esquina necesidad, para ser 100% honesto con ustedes, mi primer idea fue postear los datos de quien le ayuda a gestionar todo desde afuera y algunas fotos de lo que hace, pero parece que a penas va empezando y no se siente en la confianza de hacer “tan” público su trabajo, así que nosotros le vamos a servir de filtro por el momento y vamos a empezar leve, que arme unas 2 o 3 poleanas (por ejemplo), nosotros las rifamos entre los tepicuates y como son regaladas si no quedan tan perronas pues no hay drama, si quedan chidas ya que cada quién nos mande un DM y nosotros gestionamos ese contacto ¿Qué les parece?

tablero poleana
Jugadores de Poleana

El Tepitazo está para ayudar a quien lo pida pero no a carta abierta, este carnal se encuentra guardado porque hizo algo malo (algo pendejo, diría yo), es por eso que no abogo por él ni les digo “hay que ayudarlo, bandita, está viviendo una situación muy cabrona” no, está viviendo una situación difícil en la que él mismo se puso, pero le veo las ganas de salir adelante, de hacer las cosas bien, de aprender su lección y ante eso, no puedo voltear hacia otro lado.

Por obvias razones no diré nombres ni ubicaciones, mucho menos qué hizo, pero sí me autorizó aclarar que: no mató a nadie, no secuestró ni violó a nadie y la “única víctima” del delito que cometió es él mismo, es todo. Si fuera alguno de esos delitos citados arriba descartaría por completo apoyarlo de alguna forma, no por culero; sino por culo.

Encuentro que la poleana es un juego sano y que ayuda mucho al desarrollo y “despendejamiento” de la gente, he encontrado también que le gusta a mucha gente sin importar chairismo, raza, color, sexo, tamaño o afición futbolera: la poleana es universal.

En próximos posts’s les mantendré al día de si se armó la machaca o no se pudo y por lo pronto les adelanto que estoy armando un post con la historia de cómo se inventó la poleana, qué es y luego si ando de buenas, las reglas; que les adelanto: Aunque prácticamente son las mismas para todo mundo, hay quien juega con ciertas diferencias, por ejemplo:

    • Se puede o no, hacer torres en la casa.
    • Se juegan con 4 o 5 fichas.
    • El tablero de poleana va desde los 7 hasta los 4 jugadores.
    • Retachas al metiche o no.
    • para salir tienes que sacar números justos en un dado o los dos.

Y esas por nombrar algunas, así que no empiecen los expertos a “señalar errores”, mejor cooperen con sus reglas y entre todos podemos armar un reglamento que abarque todos los modos de juego, tipo “nosotros la jugamos así…” para encontrar esas diferencias y complementar lo más que podamos.



Por hoy me despido, mis queridos tepicuates, ya les traeré noticias al respecto espero la semana que viene, de si nuestro compita se animó o no, de si le salieron los tableros o no y de que en caso positivo, cuál será la mecánica para ganarse una poleana de El Tepitazo.

Pepe Sosa.

¿Te gustó? Acá hay más

¡Dispara!

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *