leyenda del callejon del beso

Leyenda, La Leyenda del Callejón del Beso

El Callejón del Beso, mítico lugar en Guanajuato capital

Dentro de las leyendas mexicanas, la leyenda del callejón del beso es una de las más famosas debido a lo trágico y bello de la misma, además de que a día de hoy todavía la gente acude al callejón del beso a tratar de hacer realidad su propia historia de amor.



La Leyenda del Callejón del Beso completa

Cuenta la leyenda que Doña Carmen, hija de un receloso comerciante de la zona era una joven que como muchas otras en la época, vivía bajo la sombra paterna esperando a que le arreglaran un matrimonio con algún comerciante poderoso para perpetuar el modo de vida familiar.

Doña Carmen tenía suerte de contar en su vida con una dama de compañía, Doña Brigida, con la que pasaba horas platicando y compartiendo, fue en ella que encontró un poco de paz ya que como mencionamos antes, su padre era muy posesivo y hacía todo lo posible por mantenerla enclaustrada, tenía miedo de que Doña Carmen encontrara a algún pretendiente indigno para ella y su posición.

Los miedos de su padre no eran infundados ya que en algún momento Doña Carmen conoció a Don Luis, un minero de la zona del que se enamoró casi al instante, su personalidad agradable y sobretodo el trato que le daba, lo hizo el novio perfecto, a pesar de que su estatus social no era el que a su padre le hubiera gustado.

Doña Carmen era de una hermosura poco común, además de ser educada y graciosa, también gozaba de un carácter ligero que la convertía en una persona sencilla y fácil de tratar, todo lo que Don Luis valoraba.

Los enamorados se veían a escondidas y con la complicidad de Doña Brígida en un templo cercano a la casa de ella, entre miradas pícaras y caricias discretas su amor creció.

Don Luis sabía que la opinión del padre de Doña Carmen era vital, así que se desprendió de cada bien que tenía y trabajó el doble de duro para poder tener algo qué ofrecerle y sobretodo, algo con qué aparecer digno a los ojos de su padre.



Un triste día durante uno de sus furtivos encuentros, el padre de Doña Carmen los descubrió, se dice que sucedió mientras Don Luis le ofrecía agua bendita de sus manos, el padre montó en cólera y decidió endurecer las medidas para con Doña Carmen, la encerró en casa y no permitía que saliera ni al templo, inició arreglos con un viejo español para darla en matrimonio y alejarla de México lo antes posible.

La única compañía que tenía la triste doncella era su fiel dama de compañía, Doña Brígida, con la que pasaba los días llorando y fantaseando con una vida que tal vez nunca tendría, Doña Brígida le hizo una promesa: No permitiré que se la lleven a España en contra de su voluntad. Y así quedó sellado el pacto de amistad y amor entre ellas.

Mientras tanto Don Luis desesperado no sabía qué rumbo tomar, si presentarse a la puerta de la casa de su amada y declarar sus intenciones a su padre o seguir reuniendo lo que pudiera para ser digno.

En lo que decidía, lo único que pudo atinar a hacer fue rondar la casa y rezar para tener suerte y poder verla fugazmente en el balcón, Don Luis había valorado la opción de presentarse en la puerta y llegó a la conclusión de que no era posible, el padre de su amada era tan receloso que rozaba la agresividad, presentarse de ese modo le podía costar la vida y lo sabía.

Fue en una de esas cavilaciones que Don Luis reparó en un detalle en el que nadie parecía haber atendido: notó que el balcón de la recámara de su amada daba exactamente al balcón de la casa vecina, además la distancia entre uno y otro eran a penas centímetros.

Don Luis tenía una oportunidad de oro y no la dejaría pasar, se acercó a la casa vecina y le pidió al dueño el precio por su casa, al principio el mismo se negó a venderla, no estaba interesado en desprenderse de su casa sin importar el precio, nadie sabe cómo pero Don Luis lo convenció luego de unas semanas, existe la versión de que le contó su plan y de que esa era la única forma de mantener el contacto con su amada y el vecino al que no le agradaba mucho el huraño padre de Doña Carmen y al mismo tiempo estimaba a la agradable joven, cedió la casa por un precio justo que si bien le costaba todo lo que tenía a Don Luis, era perfecto.

Si bien Don Luis se quedó sin un centavo al comprar la casa, todo valió la pena cuando por fin esa misma noche salió al balcón y con tan solo extender su mano, pudo acariciar a su amor, el plan resultó perfecto, Doña Carmen no cabía en sí del gusto y sorpresa que se llevó cuando al asomarse a su balcón vio a su amado, ahí… a unos cuantos centímetros.



La historia de estos amantes continuó algunas semanas, pasaban largas noches en las que se juraron amor eterno y maquinaron planes para evitar ese viaje a España que cada día se veía más cerca.

Pero como la vida no es color de rosa, un día en el que los amantes se encontraban compartiendo en el balcón, un tierno beso fue el inicio del fin para la pareja, sin motivo aparente el padre de Doña Carmen aporreó violentamente la puerta de su habitación, a pesar de los esfuerzos de Doña Brígida de mantenerlo afuera, el violento hombre tiró la puerta abajo y los vio.

El padre de Doña Carmen arrojó a la protectora contra el suelo y al ver la escena de amor prohibido que tenía frente a sus ojos enloqueció de coraje, la daga que llevaba en la mano y con la que pretendía terminar con Don Luis, terminó de un solo golpe en el pecho de su propia hija, el padre, al darse cuenta de lo que había hecho salió corriendo de la habitación dejando horrorizados a Don Luis (todavía con la mano de su amada entre las suyas) y Doña Brígida y Muerta a Doña Carmen.

Don Luis quedó aterrado, hubiera preferido que la daga terminara en su pecho puesto que vivir sin su amada no era vida, pasó algunas horas llorando y pensando en lo que seguía a continuación, fue entonces que llegó a la única conclusión posible: la vida sin su amada Carmen, no era vida, no merecía la pena.

Reuniendo la poca fuerza que le quedaba se dirigió hacia el brocal de la mina “La Valenciana” desde donde se tiró al vacío en un intento de alcanzar a su amada en el la eternidad.

mina la valenciana guanajuato mexico
Imagen cortesía de Tripadvisor

Nace la Leyenda del Callejón del Beso

“Cuando dos enamorados pasan por el Callejón del Beso, deben besarse en el tercer escalón para que su amor perdure por siempre”.

Ese callejón a día de hoy aún existe y es un lugar turístico y muy visitado, se encuentra ubicado en la zona histórica de Guanajuato Capital (México) a las faldas del conocido como Cerro del Gallo, un barrio típico de la turística ciudad que hay que visitar sí o sí.

Junto a tu pareja pueden visitar ambas casas para luego sellar su amor de balcón a balcón, a la distancia de un beso.

En alguna variación más corta de la leyenda del callejón del beso se dice que si la pareja se besa desde el tercer escalón, tendrán 7 años de amor, en caso de que no puedan, serán 7 años de mala suerte para la pareja.



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