CON RESPECTO AL 10 DE MAYO

Hoy voy a salir de lo cotidiano, voy a escribir ésta entrada inspirado en lo más grande que la vida nos puede dar, la madre, una felicitación a las mamás que van desde los 17 hasta los 85 años, antes y después de ese rango de edades me dan un poquito de pena: las de antes no saben ni siquiera lavarse las patas, y las de después ya ni se enteran de lo que pasa a su alrededor, así que no pierdo mi tiempo con ellas, espero que a nadie le moleste, y de ser así: las de antes ni entenderán lo que voy a escribir, las de después lo olvidarán un segundo después, eso no puede contar como molestia ¿Cierto? Una vez que han aprobada mi idea, procedo…

Qué es la madre si no el “Pepe Grillo” que todos llevamos dentro, la a veces irritante pero siempre sabia vocecita que dice ¡No! cuando estamos a punto de hacer algo estúpido, peligroso o sencillamente malo. ¿Qué sería de nosotros sin ellas? éste blog no habría visto la luz si no fuera por el apoyo incondicional de aquella viejecita que siempre me está impulsando a seguir mis sueños de escritor frustrado; “¡Nunca es tarde Juan!” me dice con su dulce voz, “Escribes pura basura, pero siempre hay un roto para un descosido”, añade. Y me inspira a seguir adelante con mi loca idea de dar a conocer mis pensamientos, mis ideas, mis convicciones… No siempre está de acuerdo con lo que pienso o en cómo actúo, pero el cien por ciento de las veces me apoya, es mi fan número uno y cada paso que doy lo hago también por ella; ella está donde yo estoy, soy su esencia y su personalidad, trato de dejarla siempre bien en alto, comportándome como ella me hubiera aconsejado. A veces no lo consigo, pero siempre lo intento, ésta entrada es un homenaje a todas aquellas madres abnegadas; sufridas, responsables e incansables, a aquellas señoras que hacen de éste mundo un lugar mejor con el simple hecho de educarnos, a veces a zapes, otras a cinturonazos y otras sólo con actitud.

¿Quién no sufrió lo indecible cuando de pequeño su madre le dijo “¡Ya no me hables!” porque no había hecho caso, o porque había hecho alguna travesura? Después resulto ser una gran lección de vida que nunca se olvidará, “¡Escribe con acentos Juanito!” me decía mi mamá cuando repasaba las lecciones de Español de “quinto A” hace ya tantos años, y mírenme ahora… bueno… tal vez no fue el mejor ejemplo, pero es así, una palabra de aliento de tu madre puede valer más que el aplauso de cien millones de desconocidos, hacerle pasar una desilusión puede dolerte más que cometer genocidio y darte cuenta de que todo fue en vano, afortunadamente jamás sufrí un despecho o traición de mi madre, pero por alguna extraña razón, sé que habría dolido más que el engaño del amor de mi vida con mi mejor amigo.

Así que ahí tienen señoras, este es un minúsculo homenaje a ustedes que su servidor Juan Pérez les hace, espero que hayan pasado muy bien su día, sin hacer de comer, lavar trastes o preocuparse por “cómo vamos a pagar la comida de hoy“, me disculpo de antemano por ser uno de esos que celebra el 10 de mayo y no cada uno de los 365 (a veces 366) días del año con la misma intensidad, que es lo que ustedes merecen. Les mando un abrazo fuerte, un gran beso y desde aquí les agradezco que eduquen a sus hijos, que les enseñen valores y que día a día sean eso: ¡MAMÁS!

¡He Dicho!

Juan Pérez.

 

Publicada originalmente el 10 de Mayo de 2011 por Juan Pérez.

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