LEYENDA, EL CUADRO DEL NIÑO LLORÓN

Hace muchos años en la casa de mi abuelo Pedro Abarca Rabelo (QEPD), había una inquietante pintura de un niño llorando, siempre me llamó la atención y se grabó tan fuertemente en mi memoria que a día de hoy veo esa pintura e inmediatamente me llegan los recuerdos de esa época tan remota, yo me quedaba viendo ese cuadro largos minutos, observando cada detalle porque para mi mente de niño, era una fotografía, no distinguía entre una pintura o una foto, pensaba ¿Qué le habrá pasado al niño? y me daba angustia ver la expresión de su rostro.

Conforme pasaron los años, la pintura fue para mí, más y más común, hasta que ya era parte del mobiliario, y no le prestaba tanta atención, pero siempre me quedó esa sensación de angustia relacionada a la pintura, para que vean exactamente de qué pintura hablo, es esta:

Una de las pinturas de la serie niños llorando
Una de las pinturas de la serie niños llorando

A pasar de los años vi una imagen muy similar, era otro niño llorando y enseguida me recordó a esa vieja pintura en casa de mi abuelo, así que supuse que se trataba de una serie y me puse a investigar, fue así como di con la leyenda del cuadro del niño llorón.

La Leyenda del Cuadro del Niño Llorón.

Todo comienza con Bruno Amadio, también conocido como “Bragolin”. Pintor español aunque mucha gente cree que fue italiano, éste pintor tenía una fama fuera de lo común, se decía que era fascista durante el régimen de Musolini y que esas pinturas eran en realidad de niños que habían muerto en la guerra.

Sevillano de nacimiento, su obra más conocida es la serie de los niños llorones, que comprende veintisiete cuadros en total. La leyenda reza que los niños de las pinturas, eran parte de la población de un orfanato y que los mismos habían muerto en un incendio, dando a las pinturas una leyenda maldita.

Y continúa la leyenda, que de acuerdo a ella el Bragolin, ya frustrado al no ver crecer su carrera ni sus ingresos, hizo un pacto con el diablo para que todo su trabajo fuera bien recibido por los críticos y clientes. Luego de eso, empezó a elaborar su famosa serie, tomando como modelo de una de estas pinturas, a un niño que vivía en un orfanato, después de un tiempo, ese orfanato se incendió y entre las numerosas víctimas, se encontraba ese anónimo niño modelo, se supone que el espíritu del niño quedó atrapado de alguna forma en la pintura. Ese cuadro se reprodujo muchas veces y se comercializó por toda España, llegando inclusive a muchos países más del continente y años después a América y todo el mundo.

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Supuesto cuadro maldito.

Ya en los años 50, hubo muchos casos de incendios en casas particulares y fue ahí que se descubrió el patrón, en muchas de las casas incendiadas, se encontraba el cuadro del niño llorón que supuestamente había servido de modelo para la pintura maldita de Bragolin. En dichos incendios sucedía un fenómeno muy extraño, el fuego arrasaba todo; muebles, ropa, joyas, pisos, inclusive los cadáveres de las infortunadas personas que pudieran haber quedado atrapadas ahí, pero la pintura del niño permanecía intacta, sin un solo rasguño, dando paso así, a la leyenda del niño llorón.

Por si esto fuera poco, se dice que en el cuadro del niño se puede apreciar un rostro demoníaco, aunque no a simple vista, hay que girar el cuadro 90 grados a la derecha para poder apreciar éste detalle.

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Ver el tronco y hombros del niño ¿Pareidolia?

La leyenda va más allá y cuenta que cuando uno está en presencia del cuadro, siente cierta angustia y ambiente pesado, yo soy testigo de que sí hay una sensación especial, pero no creo que sea provocado por el cuadro en sí, sino por la expresión del niño, aunque el cuadro en casa de mi abuelo, era uno de la serie, no el que es identificado como maldito (el de la imagen de arriba).

Si pensaban como yo, adquirir una copia del cuadro del niño llorón, tengan cuidado, porque la leyenda cuenta que el niño ataca por la noche a todo aquél que conoce su historia, para proceder después a incendiar toda la casa y borrar las huellas de su crimen, en lo personal considero esto una exageración, pero quién sabe o quién puede asegurar.

Testimonio de primera mano, incendio en la roma 1986

Hace un par de años, pude conocer a don Luis Pascual un señor que trabaja vendiendo tornillos y clavos al por mayor, él me contó que hace varios años, para ser precisos en 1986, vivía con su señora madre en el número 245 de la calle Mérida, en la colonia Roma.

Don Luis me contó que su padre compró el cuadro del niño llorón allá por 1972, en un bazar de la lagunilla y que el señor que se lo vendió le dijo que tuviera cuidado, porque ese cuadro lo seguía con los ojos y “tenía algo extraño”, sin llegar a precisar qué. Los años pasaron y para don Luis el cuadro no representaba un problema o una amenaza, no lo inquietaba y si bien “lo seguía con la mirada” él conocía algo de los efectos visuales que suelen usar los pintores, así que no le dio mayor importancia, hasta aquél Enero del 86 cuando se encontraba durmiendo en su habitación y escuchó una risa de niño, don Luis cuenta que la risa se escuchaba muy fuerte, no era un simple murmullo, decidió asomarse por la ventana a ver si el ruido venía de afuera, pero la calle estaba desierta.

Escuchó el ruido por segunda vez, ahora parecía provenir de más cerca, a esa casa nunca iban niños, no tenía sobrinos, primos cercanos y mucho menos hijos. Con la sangre helada decidió abrir la puerta de la habitación, lo único que encontró fue un desierto pasillo, salió y fue hasta la habitación de su madre, ella descansaba tranquila en la cama, ajena a cualquier cosa que estuviera sucediendo en la casa, Don Luis cerró la puerta de la habitación con cuidado de no hacer ruido y en eso estaba cuando escuchó claramente la risa, proveniente del piso inferior; “hasta eco hizo”, me comentó.

Se armó de valor y bajó a la sala, (total, qué podría ser) examinó todo, detrás de los sillones, debajo del tocadiscos y hasta en un ataque irracional dentro del refrigerador, nada, no había tal niño y no sabía de donde había salido esa risa,sin embargo, se fue a la cama con un sentimiento de angustia, con la sensación de que alguien lo miraba.

Como a la semana de haber sucedido eso, a Don Luis le tocó quedarse a estudiar hasta tarde, de nuevo su madre se acostó temprano y él continuó su jornada en la habitación, ya se le había olvidado todo el asunto de la risa extraña y estaba enfocado en terminar de estudiar para el examen que le tocaba al día siguiente, en eso estaba cuando escucho… ¿Un llanto de niño? Enseguida se le vino a la mente el incidente de la semana anterior, ahora sin pensarlo fue rápidamente para la planta baja, no se detuvo hasta llegar al lugar de donde procedía la risa, Don Luis me cuenta que al estar en su cuarto se escuchaba perfectamente la risa, muy audible, pero según se iba acercando al lugar del que provenía el sonido, éste bajaba su intensidad aunque nunca llegó a desaparecer, siguiendo el sonido llegó hasta la sala, justo frente al cuadro del niño llorón, comenta que al estar frente al cuadro sintió mucho miedo, “era como si el niño me estuviera viendo, durante años vi ese cuadro en la pared y nunca había sentido eso, por un momento pensé que se iba a mover” me decía Don Luis muy impresionado aún al paso de los años.

Se fue a su habitación lo más rápido que pudo y se encerró ahí, trató de continuar estudiando, pero el llanto del niño no lo dejó hacer nada, así que no pudo seguir estudiando ni dormir, su plan era meterse a bañar a las 5 de la mañana y a las 6:30 salir rumbo a la escuela, nada de eso, a las 7 de la mañana a penas iba saliendo de su casa, sin dormir, sin haberse bañado y sin desayunar.

Lo siguiente que ocurrió fue muy confuso, a su mamá le hablaron por teléfono más o menos a las 9 de la mañana, de acuerdo a lo que en su momento contó, un niño le dijo que habían atropellado a su hijo en la calle de San Luis Potosí, que fuera rápido, la señora sabía que ese era el rumbo que Don Luis transitaba a diario y salió corriendo con destino al supuesto accidente, basta decir que al llegar no había pasado nada, fue hasta entonces que la señora cayó en la cuenta “una broma de mal gusto”, pensó y se dirigió a su casa, al llegar encontró una escena que casi le paraliza el corazón. La casa estaba envuelta en llamas.

Don Luis cuenta que al salir corriendo su madre rumbo a lo que creía era un accidente, dejó la estufa encendida y ahí fue que se originó el incendio que acabaría con todas sus pertenencias, todo menos el cuadro del niño llorón, que increíblemente quedó intacto, todo a su alrededor había ardido menos el cuadro, ni siquiera por el calor que lo rodeaba, es más, ni el hollín llegó a ensuciarlo.

Esa es la historia relacionada al cuadro del niño llorón que sucedió en la ciudad de México hace muchos años, Don Luis y su mamá lo perdieron todo en aquel incendio y les llevó varios años de trabajo y esfuerzo recuperarse, se deshicieron del cuadro en el mismo lugar en el que el papá lo había conseguido, en la lagunilla, en donde en aquél entonces les dieron veintiún pesos por él, cantidad que fueron a dejar de limosna a la iglesia de Santa María la Redonda, en Garibaldi.

Afortunadamente en casa de mi abuelo nunca hubo un incendio o incidente alguno, aunque para ser honestos, el cuadro propiedad de mi abuelo era otro niño, no el que está directamente relacionado a la leyenda, de cualquier forma, tengan cuidado si piensan adquirir alguno, si oyen risas o llanto de niños por la noche, llamen a los bomberos.

Pepe Sosa.

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