REFLEXIÓN, ¿QUÉ HUBIERA PASADO SI HARRY POTTER NACE MEXICANO?

Es bien sabido por todos que en el país hay muchas cosas que andan mal. En mi opinión el mayor de los males, el de fondo, es la educación. No mal entendamos el concepto “educación” confundiéndolo con “escolarización”. Son dos cosas muy diferentes, la educación se adquiere en casa, mientras que la escolarización en un colegio o escuela.

Conozco mucha gente escolarizada y mal educada, también conozco gente sin escolarización (alguna que a penas sabe leer) pero con mucha educación, es sencillo hacer la distinción una vez que conocemos los conceptos.

La introducción anterior, me sirve de prefacio, para atender el tema que le da título a ésta entrada ¿Qué hubiera pasado si Harry Potter nace mexicano? La respuesta es sencilla: nada, no hubiera pasado nada, eso como mexicanos debería de dolernos, de ofendernos pero no lo hace ¿Por qué? Porque no estamos educados.

Hogwarts o Catemaco

No se trata de tropicalizar la historia y ver qué sucede, Harry Potter es un personaje hecho por J. K. Rowling en el que refleja muchas de las carencias y necesidades de la escritora durante la elaboración de su grandiosa obra, no solo por el contenido de entretenimiento que se ha desprendido de ella, sino por el mensaje que hay detrás de cada uno de sus libros, me atrevería a decir que ha creado varios de los personajes más entrañables en la historia de la literatura, aunque usted, querido lector, puede insultarme en el momento que lo crea oportuno, no tengo autoridad, voz o voto válido en éstos menesteres, sencillamente le doy mi opinión.

Como escritor amateur, puedo atestiguar de primera mano, que uno no escribe de lo que no sabe, el escritor imprime parte de su personalidad en cada letra que deja registrada; deseos, ilusiones, sensaciones, sentimientos, todo, todo lo que una persona es, se hace evidente cuando escribe algo. Cuando un sujeto como yo se toma cinco minutos y piensa ¿Cómo creó Gabriel García Márquez “Cien Años de Soledad”? o en éste caso ¿Cómo creó J. K. Rowling ese mundo maravilloso de magos y brujas? se abre un abanico de posibilidades muy interesante, la obra de un escritor habla por él o mejor dicho, él habla en su obra de lo que es, deja registro de su vida y de sus sueños, de sus deseos.

Cuando leo y releo algún libro de la zaga del mago, intento ponerme en los zapatos de la escritora, vienen a mi mente sensaciones de hambre; soledad, desesperación, depresión. Pero también detecto esperanza y fuerza, esa fuerza de la que carece un mexicano común y corriente, porque seamos honestos, nos encanta ser las víctimas y eso, a los ojos del mundo es una gran debilidad.

Andén nueve y tres cuartos o Estación del metro Nativitas

Durante mi carrera en el área de sistemas, he podido trabajar con personas de diferentes países: Estados Unidos, India, Nicaragua, Argentina, España, por citar algunos, cuando la relación se hace un poco más cercana, me he atrevido a preguntar “¿Y qué te parece México y los mexicanos?” La respuesta es casi unánime, parafraseando un poco es más o menos así: “México es lindísimo, un país hermoso. Los mexicanos son gente muy amable, muy calurosa y fiestera”. Varios de mis colegas extranjeros se sorprenden de la gran cantidad de días de asueto de los que goza la clase trabajadora en México, se sorprenden también de que “de todo hacen fiesta” y de que tengamos horarios de entrada y de salida, al menos en el caso de la gente de India, su horario de salida era cuando el reloj marcaba las; “ya terminaste”, ni un minuto antes.

Cuando me encontraba trabajando con los americanos en el Distrito Federal, hubo un temblor en la ciudad, nada grave, los americanos aterrorizados (estábamos en un piso veintidós) por el movimiento telúrico, no alcanzaban a entender cómo era que todos los mexicanos se reían, hacían bromas y tomaban todo aquello como si fuera un juego, no sé si les dio más miedo el temblor per se, o la actitud de la gente que los rodeaba, llegando incluso a burlarse de ellos diciendo cosas como “a ustedes les da miedo el temblor porque no lo pueden aplacar a balazos” o “México sintió que vinieron unos gringos y dijo uuuy qué miedo, mira cómo tiemblo”. Creo que con eso dejo claro mi punto, a los ojos del mundo, los mexicanos somos dicharacheros, fiesteros, amables, juguetones y bromistas, en resumen: Esa persona a la que invitarías a tu fiesta, pero no recomendarías para un trabajo.

Lord Voldemort o El Chapo Guzmán

Con el contexto anterior, cualquier cosa que haga un mexicano, a fuerza de ser así, está mal. Esa es parte de la percepción general, está mal, lo hizo al aventón, fue descuidado o tiene algún detalle que tarde o temprano, va a salir.

Retomando el ejemplo de los americanos y sin entrar en más detalles, durante su estancia en la empresa para la que yo entonces laboraba, se descubrió que había gente que estaba haciendo las cosas mal desde hacía no menos de cinco años, para ellos fue inconcebible, no entendían como una persona había estado haciendo mal las cosas por más de cinco años y nadie se había dado cuenta, yo tampoco lo entendía, hasta que vi las caras sonrientes de algunos compañeros con más tiempo en la empresa, esa cara de: “¡Qué tiene!”, o de; “Claro, es que así era más fácil” y un sinfín de excusas más, está de más decir que ese mal trabajo, le costó a la empresa mucho dinero, pero, ¡Qué tiene!

Nunca nos indignamos por cosas como esa, producto de la mala educación, producto de esperar siempre que algo salga mal. Lastimosamente, yo mismo me he encontrado sorprendido cuando algo en México me sale bien, sobretodo cuando se trata de un trámite oficial o del seguro social, si entro y salgo rápido con mi problema resuelto, tengo esa extraña sensación de que algo me faltó, de que algo hice mal y de que seguramente voy a tener que regresar pronto ¿A usted le pasa?

Hermione Granger o Belinda

Con todo lo anterior entendido, un producto mexicano no siempre es sinónimo de calidad, siempre se espera de él que algo salga mal, es como si estuviera en el subconsciente de la gente, empezando por la de aquí, si algo está hecho en México, está mal hecho, es como una ley de facto, todos lo sabemos, nadie hace nada por cambiarlo.

Si la historia hubiera nacido de un escritor mexicano, aún suponiendo que estuviera ambientada en la Gran Bretaña (como la original), pienso que no hubiera tenido la relevancia que tuvo, y más si ese escritor radicara en México, atrás quedaron los años en los que México era la plataforma para que el arte de la literatura creciera, para darse a conocer en latinoamérica y luego en el mundo, ahora fabricamos estrellitas de plástico y las veneramos como si fueran dioses, nos conformamos con -literalmente-cualquier cosa, perdimos credibilidad y estamos pagando las consecuencias.

Si semejante historia tuvo tantos problemas para ser publicada ¿Qué hubiera sucedido en México? Probablemente jamás hubiera visto la luz, estaría guardada en algún cajón y quedaría olvidada para siempre, parte del problema aquí es que no le damos un voto de confianza al nuevo, no creemos en nadie si no tiene “renombre”, creemos que Paulo Coelho hace literatura de calidad, que Jordy Rosado y sus “Quiubole con…” son efectivamente libros, que la Guía del ligue del “werever” es el libro que necesitamos leer y que “El diario de Dross” es la novela que el planeta esperaba, eso creemos aquí (y en cierta medida en latinoamérica) ¿Neta somos dignos de que un Harry Potter nazca aquí? Yo creo que sí, simplemente para demostrarle al mundo que todavía somos capaces de general literatura de calidad y no nos tilden a todos por errores como éste:

werever

Avada Kedabra o Chingaste a tu madre

Hay que ser justos con el “werever”, si bien es considerado una estrella, la realidad es muy distinta, él está a la altura de su público, lo siento mucho si ofendo a alguien, pero si usted es fan de el “werever”, está en el blog equivocado, haré una breve pausa para que tome sus cosas y se largue de aquí…

Continuemos. El “werever” simplemente está cubriendo la demanda existente, él no es el culpable de que su público sea gente ignorante y de bajas expectativas, que le guste el humor barato, repetido y (tenía que decirlo) robado, él está haciendo buen negocio de su público y se lo aplaudo como persona, como profesional de cualquier materia, le escupiría la cara, porque en realidad él está abusando de la gente y de sus carencias, si no me cree, ármese de valor y de paciencia, visualice uno (solo uno) de sus vídeos y luego en la sección de comentarios me deja su opinión al respecto, le aseguro que si usted ha leído más de dos libros en toda su vida opinará algo similar a lo que yo opino: “entretenimiento barato, hecho para personas con un bajísimo nivel intelectual”.

Para concluir, dejo mi horrocrux

Quiero terminar ésta reflexión agradeciendo a la vida que Harry Potter no haya nacido en México, porque de lo contrario probablemente estaría lavando parabrisas en algún crucero, traficando drogas en alguna esquina, siendo “activista” de alguna facultad universitaria mexicana, trabajando de cajero en algún supermercado o en el mejor de los casos, siendo un godinez asalariado (como yo). Porque de niño ningún Dumbledore o Hagrid lo fueron a buscar, porque nadie le dijo que existía la magia, al contrario, se burlaron de él y le aplastaron cualquier sueño que hubiera podido tener, aunque eso sí, cada tarde a las siete hubiera podido ver la telenovela, que es el único lugar en México en el que un pobre cumple sus sueños a pesar de los obstáculos. Hasta la otra.

Pepe Sosa.

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