LA SÁTIRA DE CHUCHO EL MAGO, PARTE 1 – ANTES DEL NACIMIENTO

24 de Marzo del año cero. Jerusalén, una linda muchacha casada y de nombre María despidiendo desde el umbral de su casa a Jesús, el guapo del pueblo.

Jesús.- Y ya sabes María, nada de andar platicando con las comadres de lo que pasó, recuerda que ambo tenemos mucho que perder ¿He? Yo como buen caballero, pos no tengo memoria.

María.- (sonrojada) Sí… claro.

Y pasaron los meses… (Dos para ser exactos…)

En los lavabos de una comunidad de Jerusalén, María se encuentra lavando un peto* con cara de agobiada y mareada, su amiga “La Chuchis” conversa con ella.

Chuchis.- Hay mana, pues yo que tú le mentía, sí, ¡La verdad! es más fácil pegarle el cuento de que vino un ángel o qué sé yo, a decirle la verdad, mira si le has dicho a José que quieres un hijo y el insiste en que no es tiempo, te vas a meter en una broncota mana, mejor busca solución ‘divina’.

María.- Tienes razón, algo le tengo que decir porque va a ser muy raro que él no haya pasado de “segunda base” y salga yo con mi ‘domingo siete’, digo, será un carpintero ignorante y lo que quieras, pero tonto no es.

Chuchis.- He oído de un tal Gabriel, que dizque el otro día se le apareció a la Lulú; sí la conoces, la mujer del carnicero, diciéndole que tenía que subir los precios porque en un mes se venía la cuaresma y no iban a tener ni pa’tragar y ve, la puritita realida’ así que yo te aconsejo que por ahí vaya la cosa, mana, mientras más escondida tengas la cosa mejor, y más vale que te apresures porque ya se te empieza a notar la pancita.

María.- Hay ¡Cállate! que el otro día José lo notó y ¡No sabía ni dónde meter la cara! Me dijo muy serio: “María, es mejor que le vayas bajando a las gorditas chata, porque ya se te empiezan a notar, y cuando llegue la hora no quiero ver desparramamientos por todas partes, tu sabes que a mí me gusta el amor sencillo**” ¡Ay mana! Qué apuro pasé ese día, pero tienes razón, ésta misma noche me las arreglaré para meterle el perro***.

Esa noche María tuvo dificultad para conciliar el sueño, así que a media noche despierta a José…

María.- Amor… amor… ¡GORDO!

José.- ¿He, qué? Sí sí… dime.

María.- Ay amor, no sabes el sueño que tuve, vino un ángel y me contó una historia bien rara; me dijo que iba a tener un hijo, ¡Imagínate! Un hijo concebido milagrosamente, sin el pecado original que le dicen, como el de la esposa del herrero de la esquina.

José.- Oye sí ¿Como que está de moda no? ¿Y viste la coincidencia del hijo divino del herrero? Se parece harto al lechero**** imagino que será porque él también fue divino, lo conozco desde chamacos y no tenía papá. Se me hace que es divino también… pero cuéntame ¿Qué más te dijo?

María.- No pues, que mi hijo era concebido por el espíritu santo y sabe tú qué más cosas, ya ni le puse atención ¿Oye, no crees que éste momento, podría ser EL momento? Digo, si ya voy a tener al hijo de Dios, pues que al menos no me quede con la curiosida’ de lo que es el pecado original.

José.- ¡Ay María! Estoy re cansado ¿No vistes que los de la panadería me encargaron sus muebles? Los de “el globo bíblico” son re mamones con sus diseños, y estoy re cansado, tú me despiertas para contarme que soñastes con un ángel y no, mejor ¡Ya sé! Te prometo que el día de la final del Big brother (que es un día súper especial) será EL día, hasta mañana. (José se voltea y se duerme enseguida, ronca como un bendito y esa frase nunca fue mejor dicha)

María.- (Molesta porque le dio su última oportunidad y no la aprovechó) Hasta mañana pues.

A la mañana siguiente.

María.- ¡Uuuuaaaaa!… ¡Uuuaaaaaa! (Vomitando en la taza del baño de adobe de su casa)

José.- ¡Y ‘ora que trais tu! Qué comistes ayer o qué te pasó? ¡Tas vomitando re feo!

María.- Ay no, José, esto no es de la comida, yo creo que el ángel ese, el espíritu santo y la divinidad hicieron de las suyas, me siento re mal, traime un doctor o vamos a la clínica que me siento mal.

José.- Ta bueno pues, vamos a la clínica del pueblo, me contó el otro día el ‘tuercas‘ (chalán de José) que su mujer fue a ver lo que le pasaba con las fiebres tan altas que tenía, le diagnosticaron sífilis o algo así, total que’sque la curaron, ámonos vente…

José toma a María del brazo y la saca de su casa, por la premura de la situación toman un taxi… (Que en tiempos bíblicos era más que un lujo)

José.- Por favor señor chafirete, llévenos pero volados al centro de salu’ más cercano.

Chafirete.- Claro que sí señor… Llegan a la clínica XII del seguro universal (con el paso de los años paso a cubrir sociedades y no universos, el crecimiento poblacional fue brutal en aquellas épocas)

José.- (Se dirige a una señora muy mal encarada detrás del mostrador que tiene un cartel arriba que dice “Urgencias”) ¡Señorita, señorita! ¡Por favor! Que mi mujer esta malísima, ha estado vomitando toda la mañana y no sabemos por qué.

Recepcionista de Urgencias.- Tome este formulario, llénelo, tráigamelo lleno con el carne’ de la enferma, la cartilla de vacunación, la boleta de primero de primaria de la enferma y espere su turno.

José.- ¡Pero por favor! ¡Está grave! ¡Llame a un doctor, un curandero, algo!

Recepcionista de Urgencias.- (Mecánicamente y sin dejar de mirar su “Lagrimas y Risas”) Tome éste formulario, llénelo, tráigamelo lleno con el carne’ de la enferma, la cartilla de vacunación, la boleta de primero de primaria de la enferma y espere su turno

José.- ¡Pero… (Es interrumpido por la recepcionista que ahora sí levanta la cara)

Recepcionista de Urgencias.- Tome este formulario, llénelo, tráigame… (La interrumpe José)

José.- ¡Sí sí! ¡Ya sé! El formulario lleno, el carné, la cartilla de vacunación, la boleta de primero de primaria… Horas después, llega José con todos los requisitos necesarios. (Tuvo que ir a pedir una copia de la boleta de primero de primaria ya que María había perdido su original)

Y como todo lo que sube tiene que bajar, hasta aquí queda la primera parte de la sátira, en la segunda parte abarcaremos la infancia de Chucho, cómo fue que conoció a María Magdalena (que en realidad se llamaba Miriam Gonzáles) y en dónde aprendió los trucos que más adelante le servirían para apantallar a la banda y nos enteraremos más de los años perdidos de Chucho.

¡He Dicho!

Notas:

*Para los que no sepan lo que es un peto, es el traje tradicional del carpintero, como el traje de Chabelo, pero con pantalón largo.

**Amor sencillo, dícese del que le gusta venirse nada más, amor doble dícese del que le gusta cuando se viene y cuando la vieja se baja, es decir, al que le gustan las gordas.

***Meter el perro, dícese cuando alguien engaña a otra persona, no necesariamente es una infidelidad, un engaño cualquiera es ‘meter el perro’.

****Para el que no lo adivinó, en ese preciso instante se convirtió en tradición que el sancho por excelencia fuera de profesión, lechero.

Por Juan Pérez, 28 de Septiembre de 2011

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